PROBLEMAS DE ELIMINACION

Muchos padres consultan porque su hijo sigue mojando la cama por la noche, tiene escapes de orina durante el día o vuelve a hacerse caca encima cuando pensaban que esta etapa ya estaba superada.

Estas situaciones suelen vivirse con preocupación y, en ocasiones, con mucho sentimiento de culpa tanto por parte del niño como de la familia. Sin embargo, la mayoría de las veces no se producen porque el niño quiera hacerlo ni porque sea perezoso o desobediente.

Antes de buscar una solución conviene comprender qué está ocurriendo y por qué le está resultando tan difícil controlar estas situaciones.

Niño sentado en el baño con gesto pensativo durante el proceso de aprendizaje del control de esfínteres.

Las dificultades para controlar el pipí o la caca pueden generar preocupación y vergüenza. Comprender qué las está provocando es el primer paso para poder ayudar al niño.

¿Cuándo puede existir un problema?

Cada niño adquiere el control del pipí y de la caca a un ritmo diferente. Los pequeños accidentes pueden formar parte del desarrollo, especialmente durante los primeros años.

Sin embargo, cuando los escapes continúan apareciendo después de la edad en la que habitualmente este aprendizaje ya está consolidado o reaparecen tras un largo periodo de control, es recomendable realizar una valoración.

La enuresis hace referencia a la emisión repetida de orina, generalmente durante la noche, mientras que la encopresis consiste en la emisión repetida de heces en lugares inadecuados.

¿Cómo puede manifestarse?

Algunas situaciones frecuentes son:

Mojar la cama de forma repetida.

Tener escapes de orina durante el día.

Hacer deposiciones en la ropa interior.

Evitar dormir fuera de casa por miedo a tener un accidente.

Sentir vergüenza o intentar ocultar lo ocurrido.

Enfadarse o ponerse muy nervioso cuando se habla del tema.

¿Por qué puede ocurrir?

No siempre existe una única explicación.

En algunos niños intervienen factores madurativos o médicos. En otros casos pueden influir situaciones de estrés, cambios importantes, ansiedad o dificultades emocionales que hacen que el problema aparezca o se mantenga.

Por este motivo resulta importante valorar cada situación de manera individual y descartar primero posibles causas médicas.

¿Cuándo conviene consultar?

Es recomendable pedir ayuda cuando los escapes se mantienen en el tiempo, generan un importante malestar en el niño o comienzan a afectar a su autoestima, a la convivencia familiar o a su vida social.

También cuando reaparecen después de haber conseguido un buen control durante meses o incluso años.

Madre hablando con su hijo en un ambiente tranquilo tras un problema relacionado con el control de esfínteres.

El apoyo de la familia y una intervención adaptada ayudan al niño a recuperar la confianza y afrontar estas dificultades sin vergüenza ni culpabilidad.

Tratamiento psicológico

El objetivo no consiste en regañar al niño ni en hacer que se sienta culpable.

Lo más importante es comprender qué está favoreciendo que estas dificultades continúen apareciendo y ayudarle a recuperar la confianza, reduciendo la ansiedad que muchas veces acompaña a estos problemas.

Cada intervención se adapta a las características del niño y a las circunstancias de su familia.

Psicóloga infantil en Barcelona

Si tu hijo continúa teniendo escapes de orina o de heces y esta situación está empezando a generar preocupación en casa, una evaluación psicológica puede ayudar a comprender qué está ocurriendo y orientar las estrategias más adecuadas para favorecer su evolución.

En muchas ocasiones, entender el origen del problema es el primer paso para que el niño deje de vivirlo con vergüenza y pueda recuperar la seguridad en sí mismo.

 

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