¿Cuándo ir al psicólogo si eres adolescente?
A veces cuesta explicar lo que te pasa. No siempre hay un motivo claro. Simplemente notas que algo no está bien.
Puede que estés más irritable de lo habitual, que te sientas vacío, que hayas perdido las ganas de hacer cosas o que todo te cueste más que antes. O quizá sientes que te estás alejando de los demás y no sabes muy bien por qué.
Muchas veces los adolescentes dudan antes de pedir ayuda. A veces porque piensan que “no es para tanto”. Otras, porque no saben cómo poner en palabras lo que sienten.
Sin embargo, el malestar emocional en la adolescencia es mucho más frecuente de lo que parece. La ansiedad, la tristeza persistente, la sensación de bloqueo o la desconexión emocional son problemas cada vez más habituales en consulta.

No hace falta tocar fondo para pedir ayuda. Entender lo que sientes también forma parte del cuidado emocional.
No hace falta estar muy mal para pedir ayuda
Ir al psicólogo no significa que haya “algo grave” en ti.
Muchas personas empiezan terapia porque sienten que algo les pesa, porque atraviesan un momento difícil o porque necesitan entender mejor lo que les está pasando.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad. Es una forma de cuidarte.
Señales que pueden indicar que necesitas ayuda psicológica
Cada adolescente expresa el malestar de manera distinta, pero algunas señales que conviene escuchar son:
Cambios emocionales persistentes
Sentirte triste, vacío o desconectado la mayor parte del tiempo
Irritabilidad frecuente o cambios de humor muy intensos
Perder el interés por cosas que antes disfrutabas
Sensación de apatía o de que nada importa demasiado
Ansiedad y pensamientos que no paran
Preocupaciones constantes
Dar vueltas continuamente a los mismos pensamientos
Miedo al juicio de los demás
Sensación de agobio o ansiedad difícil de controlar
Cambios físicos y de energía
Cansancio constante
Problemas de sueño
Cambios en el apetito
Dificultad para concentrarte o tomar decisiones
Aislamiento y dificultades en las relaciones
Alejarte de amigos o familiares
Sentirte solo incluso estando acompañado
Dificultades para relacionarte como antes
Sentir que no encajas o que nadie te entiende
Consumo de sustancias
A veces el alcohol, el cannabis u otras sustancias aparecen como una forma de intentar desconectar de lo que uno siente. Cuando esto ocurre, es importante prestar atención al malestar que puede haber detrás.
No tienes que esperar a tocar fondo
No hace falta que el sufrimiento sea extremo para pedir ayuda psicológica.
A veces basta con sentir que algo no va bien, que llevas demasiado tiempo sosteniendo ciertas emociones solo o que necesitas un espacio donde poder hablar sin sentirte juzgado.
Una primera consulta puede ayudarte a entender mejor lo que te está pasando y valorar qué necesitas en este momento.
